miércoles, 9 de agosto de 2017

La que hubiera amado tanto




Guty Cárdenas

Con un título que evoca de manera ineludible al trovador yucateco Guty Cárdenas y su conocido tema “Ella”, el dramaturgo mexicano Alejandro Licona nombraría uno de trabajos publicado en 1999 por la Universidad Veracruzana.

Es una obra en un acto que de una manera fresca y en apariencia ligera aborda  
Eduardo Alcalá, en el papel de Odilón
una temática universal que gira en torno a la aceptación y el rechazo, además de presentar un producto de fantasía del que no solo los personajes, sino también la audiencia estará a la expectativa de su buen funcionamiento.  No será esta la única vez en que el autor haga referencia a la apariencia física en alguno de sus textos salpicados de un humor atractivo desde el título: “La suerte de la fea”, “Abuelita de Batman” y “La dama fantasma”, por mencionar algunos.

Durante la década de los 80´s., Licona estuvo a cargo del taller de comedia del Centro de estudios actorales (CEA) de Televisa, emisora en donde tendría una de sus participaciones como guionista más recordadas en el programa televisivo protagonizado por Héctor Suárez ¿Qué nos pasa?”. Años más tarde, en 1991, recibiría un homenaje a su labor dramática con la institución del Festival del Sketch que lleva su nombre en Ciudad Nezahualcóyotl.


Odilón y Andrea (Alcalá e Inet Simental)
Dos años después de su publicación, “La que hubiera amado tanto” sería premiada en Chihuahua durante una muestra de teatro.  El soliloquio que realice Odilón, uno de los protagonistas, frente al espejo inicia así: “Feo, feo no estoy. Platicar puedo. Dinero… pues ni me sobra, ni me falta. Viejo, viejo… Arsenio es de mi edad. Campos no se diga, me lleva como siete años. Más adelante será el mismo personaje quien encarne la soledad como otro elemento característico en esta obra: “Es la elección. La soledad se disfruta, no se padece…” dirá mientras alza su copa de vino para brindar.