“El problema real no es
aprender, sino aprender a desaprender” Con
estas palabras, Eugenio Barba, recibiría
en 2014, su más reciente doctorado honoris causa, - de los que suman ya casi
una docena –. Y este año, el aclamado
autor y director de teatro italiano está de plácemes por su reciente cumpleaños
número 80 para el cual convocó a la comunidad local e internacional a una
fiesta que tuvo lugar en Dinamarca a finales del mes de Octubre.
Barba
inició sus estudios en literatura noruega y francesa en la Universidad de Oslo,
para luego trasladarse a Polonia con la intención de estudiar dirección en la
Escuela Estatal de Teatro de Varsovia, objetivo que dejo de lado con su ingreso
en el Teatro de las 13 filas,
dirigido por Jerzy Grotowski, en la ciudad de Opole, al sur de Polonia, en el
que permanecería por tres años.
Impedido para trabajar como director por su condición como extranjero en Oslo, Noruega, Barba funda el Odin Teatret con un pequeño grupo
de jóvenes que no habían sido aceptados en la Escuela Estatal de Teatro. La base principal de entrenamiento de este grupo recae en ejercicios
físicos y vocales; luego de dos años de su creación, el municipio
de Holstebro en Dinamarca ofreció una granja y un pequeño apoyo económico para
crear ahí un teatro-laboratorio, - el Teatro Laboratorio Nórdico - en el que
Barba y su equipo han permanecido desde
entonces. Es en Holstebro donde Barba apertura también un nuevo campo de
estudio con la Escuela Internacional de Teatro Antropológico, ISTA. Sus
ensayos, en ocasiones escritos para los asistentes a un evento en particular,
han tomado el peso de manifiestos para la comunidad teatral de todo el orbe.
Junto con su compañía, el Odin Teatret y el
conjunto intercultural Theatrum Mundi Ensemble, ha dirigido 76 producciones en
los últimos cincuenta años. Barba es además, miembro del consejo editorial de
revistas especializadas en teatro en
diversos países y autor de numerosos ensayos y libros, entre los que destaca: En busca del teatro perdido, el primer
libro sobre Grotowski, publicado en Italia y Hungría en 1965.
La sugerencia de
regalo con motivo del festejo fue la de realizar aportaciones económicas que
serán utilizadas en las actividades culturales del Centro de refugiados que conducen
el cuerpo de voluntarios en Holstelbro. Desde 1974, tanto Barba como el
Odin Teatret han estado presentes en diferentes contextos sociales, incluido
este fenómeno de los desplazados tan palpable en los últimos años.
