miércoles, 20 de diciembre de 2017

Nije niwima echi. Réquiem por un maestro, a un año de su partida.



Homenaje al maestro en el congreso del estado
Me hubiera gustado trabajar más tiempo con el profe Pepe. Tengo la impresión de que disfrutaba el arte por cuanto conocía de el. Desde muy joven se mudó a Chihuahua para continuar sus estudios, pero tuvo la decisión de dedicar su tiempo libre a tomar clases de danza con el maestro Sergio Franco. Fue este quien lo encaminó a hurgar en libros los períodos históricos del arte y plasmar sus investigaciones en bocetos que más tarde se convertirían en vestuarios para todo tipo de espectáculos, algunos de los cuales llego a confeccionar el mismo cuidando cada detalle.  

Era un erudito. Sabía los pormenores de cada época histórica de los montajes en que participaba: colores, texturas, formas, estilos... por eso rasgo un vestido de arriba abajo, luego de que una actriz lo mandar arreglar para usarlo con un escote – a su ver - más favorecedor. Cosa interesante que el único reconocimiento que obtuvo esa obra fuese en vestuario, con un premio nacional.


Pero José Pérez no solo sabía de telas, colores y encajes, sus conocimientos no se limitaron a la danza, el teatro o las artes plásticas, aunque también obtuvo un premio nacional en dramaturgia. De forma constante leía y viajaba presenciando espectáculos de cada disciplina artística. Tal vez de ahí nació su amor por las artes, o quizá fue su espíritu investigador el que lo instó a aprender para luego derramar el conocimiento sobre las aulas a manos llenas. Creo que no volví a mirar un edificio igual después de su encargo, al finalizar una clase de historia del arte, de observar la arquitectura con más detalle. Y viendo la Quinta Gameros, me cuesta imaginar las condiciones adversas en que se encontrara antes de que Pérez solicitara delimitar el recinto para actividades culturales.

Influencia de muchos, un sinfín de creadores se abrieron horizontes por instancia del maestro. Con su partida deja el hueco profundo de una vida llena de memorias.  Tengo su recuerdo vívido cantando y componiendo letras de canciones para teatro en un dos por tres ante el asombro de los presentes. Solo hacía algunas preguntas concretas para determinar el tiempo, características e incluso el tono y tempo de su composición.  Me parece que nunca he visto a nadie crear una canción en tan solo un par de minutos y lanzarla al aire, con rima incluida.  Mi nombre es cacofónico: Pepe Pérez, pero así me llamo, ¿qué puedo hacer?–solía decir-.  Descanse en paz el maestro, amigo y mentor.






      








We janilisa júwili ni che nochasa echi yoa bineriame Pepe.  Riweame yó a nije maye we jaleli arte we be machili echi jiti nochía pee towí ka nawalí je naí Chihuahua binesía, japi alí ke bineri ko pe owiya bineli a bilecho bineriami ya’a riweami Sergio Franco.



Japí na bineriami iwiroli ruyea oserí chu rika niili álí niwali wika namuti mapu rika sipucha bineli suwaba we semati miíma.

      Bile (sabio) gará machíami erudito. Niíle we a la machili chu rika niili echi nochalí a la machili chu yerí niíli suwaba, a li bile nochami nuleli newanila jite we bayóami niima echi binoí a lí pe ke jaleli echi jorecho valamali ko, pe a niyurili bile premio nacional.


Autor: Ricardo Santos

Najo echí José Pérez pe ke echí bi machili niwaya. Abi yenacho wika namuti mapa lika chini sawaba colores we bayóame machili ayenacho awiya teatro, a lí yókitame




aneliame abiyenacho niyurali bile premio nacional ami na teatro oseríhuarachi aneliachí pe amina we eyenami nili echi rejoi we kaniili ínea awiami a binoi ko we jaleli jití jití we kaniili
cho echo ná nochía pe chona jonasa ma ke che sine riwaki echi bineriami ali a la inesa Quinta Gameros, keni cho bichiwa chu rika wilili echi ipoli pe chavee mapu alíe chi bineriame Pérez ke cho nawachi echono nachasia, wika niili ralamuli we niwami japu nikurilí mapu a lí nawalí echí Pérez.



Ma ku simili echi bineriami a beni we ni ómona iyena nije we be ni niwe echí bineríami a wika namutí riwesa a li binerisa ku natajelí a binoí nataka a wikaraa.

A lí we jaleli wika ralamuli abigenacho naralí chu rika bineli echi rika wikaroa a bela we simati wikaraa. Ke riwe cacofónico Pepé Pérez echi rika ni riwe nije chu che isima ole echirika  ju nije riwala je ani echi wikaraami pe ku isabí kiri bineriami, amígohua, a li nikurami.



miércoles, 6 de diciembre de 2017

Diez años y contando






      Con un creciente gusto por la narración de historias desarrollado desde los primeros ambientes escolares, Iván Elier incursionó en lo que más adelante se convertiría en su profesión: la narración oral. Y es con este arte sobre la escena, que presentó en días recientes “Diez años y contando”, un espectáculo con el que celebró en compañía de la audiencia su primera década en el arte de contar historias.



Originario de Torreón, Coahuila, se mudo a esta ciudad persiguiendo su sueño de ser actor. Fue como egresado de una carrera en teatro que retomaría su búsqueda sobre el papel que deseaba desempeñar en la escena, pues es un artista ampliamente conocido por sus múltiples trabajos como escenógrafo, que lo mismo interpreta que produce. “Vivo para el escenario, pero si me preguntan cuál es el lenguaje que más me gusta usar es el de la narrativa oral, definitivamente”.  
Sobre las diferencias entre actores y cuenta cuentos señala como cosa común que en el norte de México sean vistos como un mismo oficio y que, aunque ambas profesiones comunican utilizan un lenguaje y herramientas distintas, pues mientras un actor utiliza a un personaje, el narrador lo hace desde su propia persona.

Siempre accesible y modesto, Elier también comparte sus conocimientos en talleres pues considera que cualquier persona con un interés genuino puede formarse para narrar. “Lo hacemos a diario… en la conversación está la narración escénica… la palabra cautivar, en mi búsqueda personal, está presente”.  Iván ha sido premiado en certámenes dentro y fuera del país y cuenta con una página electrónica en la que es posible hacer contrataciones y ver una muestra de sus trabajos: imaginemosjuntos.com