
Iztapalapa 2017. Página ciudadana
Catorce son las estaciones que
comprende la práctica cristiana en torno a episodios de la pasión de Jesucristo;
una práctica piadosa para la que santos como la madre Teresa de Calcuta han
escrito oraciones. Esta experiencia ha sido descrita por Antonio Izquierdo, L.C. como “recuerdo, memoria
histórica, enlace amoroso con aquel primer Vía crucis que, desde el pretorio
del gobernador romano hasta el monte Calvario, recorrió Jesús de Nazaret...”
Aunque se trata de una devoción
muy antigua que bien puede datar de la segunda mitad del siglo XIX, la
tradición atribuye las primeras representaciones del Vía crucis asociadas a peregrinaciones
ya sea al Monte Kolitza pidiendo a San Roque librar a los pobladores de las
pestes de la época o en el Cerro de la estrella, donde sus habitantes invocaron
las imágenes de Cristo veneradas en las ermitas de la comunidad, también bajo
la preocupación de epidemias que amenazaban familias enteras en 1833. Cuenta la
historia que la mortandad por cólera cesó; las representaciones iniciaron y han
recorrido ya tres siglos.
En Iztapalapa inicia con la
bendición de palmas el domingo de ramos y
continúa el jueves Santo emulando la última cena, el lavatorio, la oración en
el Huerto de los Olivos y la aprehensión. El Viernes Santo se sigue con el juicio e inicia el trayecto que presenta las tres caídas
hasta el Calvario. La versión española arranca
la noche del jueves santo con la escenificación del juicio y última cena continuando
con el resto al día siguiente. 50,000 espectadores verán este último trabajo de
siete meses de ensayos de 350 son personajes. Amabas presentaciones, una
en el Estado de México y otra en la región Vizcaína, son distintas año con año
y forman parte de las representaciones más grandes celebradas cada año.
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Catorce son las estaciones que comprende la práctica cristiana en torno a episodios de la pasión de Jesucristo; una práctica piadosa para la que santos como la madre Teresa de Calcuta han escrito oraciones. Esta experiencia ha sido descrita por Antonio Izquierdo, L.C. como “recuerdo, memoria histórica, enlace amoroso con aquel primer Vía crucis que, desde el pretorio del gobernador romano hasta el monte Calvario, recorrió Jesús de Nazaret...”