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miércoles, 20 de diciembre de 2017
viernes, 12 de agosto de 2016
El drama de Bernarda Alba
Subtitulada “drama de mujeres en los
pueblos de España”, la obra de teatro escrita por García Lorca poco antes de su muerte, narra la historia de
una mujer que tras la muerte de su marido, impone un riguroso luto a sus cinco hijas.
“La casa de Bernarda Alba” sería escrita en Madrid en 1936
e impedida de ser representada por la por la guerra Civil Española. Nueve años más tarde fue estrenada en Buenos Aires. Se trata
de una obra en tres
actos enmarcada dentro del llamado teatro renovador, del que tanto Federico
García Lorca como su contemporáneo Rafael Valle Inclán destacan como exponentes. Los
críticos han agrupado esta obra junto
con “Yerma” (1934) y “Bodas de sangre” (1933) en las tragedias rurales o
trilogía lorquiana.
Ha sido representa en incontables ocasiones; adaptada a
televisión; convertida en guión cinematográfico; inspirado la creación de un
espectáculo de ballet y un musical e incluso considerada para representación
por Bertol Bretch. Tal como se detalla en “Crónicas de
Brecht”, la publicación neoyorkina de Klaus
Wölke refiere el intento de Bretch por incluir una obra de Lorca, en el
repertorio del Berliner Ensemble, hacia el año 1949. Al respecto Issac Rubio
comentará que “conociendo la teoría y la practica teatrales de Bretch cabe
dudar de que la elección pudiera recaer sobre cualquiera de las piezas
anteriores a La casa de Bernarda Alba”
Será el mismo Lorca quien hablaría con el escritor chileno
Carlos Morla Lynch sobre su última obra: “En la casa vecina y colindante a la
nuestra vivía ´doña Bernarda´ una viuda de muchos años que ejercía una
inexorable y tiránica vigilancia sobre sus hijas solteras. Prisionera privada
de todo albedrío jamás hable con ellas, pero las veía pasar como sombras,
siempre silenciosas y siempre vestidas de negro… había en el confín del patio
un pozo medianero, sin agua, y a el descendía para espiar a esa familia extraña
cuyas actitudes enigmáticas me intrigaban. Y pude observarla… Y así nació
la casa de Bernarda Alba, en que las secuestradas son andaluzas…”.
![]() |
| Puesta en la Quinta Gameros, UACH |
martes, 19 de enero de 2016
Réquiem para José Pérez Delgado
Me hubiera gustado
trabajar más tiempo con el profe Pepe. Tengo la impresión de que disfrutaba el
arte por cuanto conocía de el. Desde muy joven se mudó a Chihuahua para
continuar sus estudios, pero tuvo la decisión de dedicar su tiempo libre a
tomar clases de danza con el maestro Sergio Franco. Fue este quien lo encaminó
a hurgar en libros los períodos históricos del arte y plasmar sus investigaciones
en bocetos que más tarde se convertirían en vestuarios para todo tipo de
espectáculos, algunos de los cuales
llego a confeccionar e
Era un erudito. Sabía los
pormenores de cada época histórica de los montajes en que participaba: colores,
texturas, formas, estilos... por eso rasgo un vestido de arriba abajo, luego de
que una actriz lo mandara arreglar para usarlo con un escote – a su ver - más
favorecedor. Cosa interesante que el único reconocimiento que obtuvo esa obra
fuese en vestuario, con un premio nacional.
Pero José Pérez no solo
sabía de telas, colores y encajes, sus conocimientos no se limitaron a la
danza, el teatro o las artes plásticas, aunque también obtuvo un premio
nacional en dramaturgia. De forma constante leía y viajaba presenciando
espectáculos de cada disciplina artística. Tal vez de ahí nació su amor por las
artes, o quizá fue su espíritu investigador el que lo instó a aprender para
luego derramar el conocimiento sobre las aulas a manos llenas. Creo que no volví
a mirar un edificio igual después de su encargo, al finalizar una clase de
historia del arte, de observar la arquitectura con más detalle. Y viendo la
Quinta Gameros, me cuesta imaginar las condiciones adversas en que se
encontrara antes de que Pérez solicitara delimitar el recinto para actividades
culturales.
Influencia de muchos, un
sinfín de creadores se abrieron horizontes por instancia del maestro. Con su
partida deja el hueco profundo de una vida llena de memorias. Tengo su recuerdo vívido cantando y
componiendo letras de canciones para teatro en un dos por tres ante el asombro
de los presentes. Solo hacía algunas preguntas concretas para determinar el
tiempo, características e incluso el tono y tempo de su composición. Me parece que nunca he visto a nadie crear
una canción en tan solo un par de minutos y lanzarla al aire, con rima
incluida. Mi nombre es cacofónico: Pepe Pérez, pero así me llamo, ¿qué puedo
hacer?–solía decir-.
Descanse en paz el maestro, amigo y mentor.
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