Una mentira de la mente
Alguna vez acudí a una noche
de estreno sin saber a ciencia cierta la
temática de la obra. Caminando por el lobby mis dudas se aclararon casi de
forma instantánea: ahí, colocado sobre una de las paredes pude ver un limpísimo
diagrama sobre violencia doméstica. Mi primer pensamiento al descubrir la
información con estadísticas alarmantes y la exhibición del ciclo del abuso fue
que el espacio se había destinado a alguna organización de la sociedad civil
para denunciar este tipo de hechos. No obstante, algunas anotaciones del
dramaturgo me hicieron darme cuenta de que todo giraba en torno al montaje que
presenciaría. Hay un escenario abierto expuesto frente a la audiencia, que
deleitada por la música en vivo, pareciera no extrañar telón alguno al escuchar
la tercera llamada.
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| Samuel Shepard |
Mucho se ha discutido sobre la
influencia de la propia vida del autor en sus obras y hay quienes apuntan a la
dramática vida de Shepard como fuente este texto híper realista plagado de
simbolismo, al que le siguen otros con temáticas crudas. En alguno dará un giro
al tan característico realismo mágico de Elena Garro como marco para presentar
otra historia, aunque esta vez con personajes más complejos. Actor, músico y
guionista, Shepard ha sido, después de Tennessee Williams, uno de los
dramaturgos más producidos en los Estados Unidos de Norteamérica, durante
década de los 80’s.
