Publicada en
1965 en la Revista de la Universidad de México y reimpresa más tarde en una
colección de obras en un acto de Wilberto Cantón, Los perros es una de las piezas teatrales de la escritora mexicana
Elena Garro, en las que denuncia la violencia hacia las mujeres y la
marginalización del México rural. La temática de sus escritos pone en claro su
compromiso social: retrató la realidad de la mujer y de un México abandonado,
en un tiempo en que pocos lo hacían. Emanuel Carballo comentará de Garro que ella mira con ojos diferentes, pero muy
abiertos a los males sociales.
Desarrollada
en el interior de una choza en un pueblo de México, la historia presenta a dos
mujeres - madre e hija -, que aunque con diferentes empeños, se preparan para
la fiesta del pueblo. Mientras Manuela, la madre, dirige sus esfuerzos en
terminar “la venta” para el festejo, su hija Úrsula obedece la orden de arreglar el vestido prestado que
lucirá. Aprovechando la salida de Manuela, Javier entrará para decir a su prima
que Jerónimo irá a robársela esa misma noche. La injusticia y la impotencia
quedan de manifiesto ante el anuncio del secuestro de una infanta aleccionada
para no luchar con su oponente. Úrsula: Entonces,
¿qué? Si me agarran me quedo calladita. ¿No digo nada? Javier: Nada.
La figura de
los perros adquiere una fuerte connotación como doble imagen: primero el de la
compañía única y defensa de las mujeres del plano presente y pasado inmediato
de la historia; después representando a los acechadores. Ellas intentarán
guardar silencio bajo la esperanza de que sean los ladridos de sus mascotas
quienes ahuyentes a los perros sigilosos que las vigilan: Manuela: ´La suerte no se hereda si no se nombra´, dijo mi mamá.
Garro escribe sus denuncias en un lenguaje cargado de simbolismo, por el que la
revista Latin American Theatre Review señala: La extraordinaria habilidad de la dramaturga para sugerir con un mínimo
de palabras toda una serie de imágenes alusivas.
Sumidas en la
miseria y el abandono madre e hija
estarán condenadas a repetir la misma historia de secuestro, maltrato y
abandono. Úrsula: ¿Para qué me quiere
Jerónimo? Manuela: ¡Para nada! ¡Mala suerte tendrías! ¡Más arrastrada que la
mía! Nunca te lo dije para que no te dibujaras en lo que yo fui. Pero ahora te
lo digo. La inhabilidad de la autoridad representada en la figura de la Acordada
se mostrará incapaz de establecer justicia para ellas. El silencio es un
componente que se ramifica en este texto. No es uno solo, sino una serie de
silencios los que se hacen presentes. Son silencios que cuestionan, que calan y
permean. En palabras del New York Times, el trabajo de Elena son …historias
exploran la violenta confrontación entre la ilusión y la realidad en
Latinoamérica, haciéndola una de las más importantes figuras literarias en
México. Designada como la precursora del realismo mágico, sus
escritos seguirán siendo materia de estudio y de deleite.


