Me parece que
la mayor parte de las propuestas de gobierno de los actuales candidatos,
hombres y mujeres, podrían tener un plan de desarrollo cultural mucho más
sólido y con miras de largo alcance.
Por lo
general, cuando se hace mención de la cultura en el discurso político, esta aparece
acompañada de otras áreas. Frases como “incremento de la educación, cultura y
deporte” son bastante comunes en quienes buscan nuestro voto. Y es que en el
inconsciente colectivo se asocia a la cultura tanto con programas de enseñanza
como con actividades de recreación. Pero la cultura no se limita a ello. Las descripciones
vagas en materia de cultura hablan por sí solas cuando lo que se requiere son
planes concretos. Sería muy bueno contar con propuestas precisas que beneficien
a toda la ciudadanía, creadores y gestores incluidos.
Es curioso percatarse
de que una biblioteca pública no tiene en sus anaqueles las publicaciones
editadas por los propios institutos de cultura. ¡A dónde va a parar el
porcentaje de libros que está reglamentado reserven para si! Se hace poco para salvaguardar el trabajo
artístico que se produce en la localidad. Muestra de ello es la carencia de un
tabulador de honorarios para artistas y la falta de continuidad a programas,
sin importar el partido que las inició. Las convocatorias son otro caso, pues en
muchas ocasiones abundan trabajos de tal calidad, que la tarea del jurado por
elegir al ganador resulta difícil. Pienso que en esas circunstancias podría
haber una selección de trabajos participantes que, aunque no ganadores, reciban algún tipo de apoyo como promocionen
su ámbito - por los menos -.
Al parecer hay
un chispazo de esperanza para la cultura, pues algunos de los candidatos han
entablado contacto con grupos de la comunidad artística, teniendo a bien
recibir sus propuestas. Un par de postulantes establecieron lineamientos
precisos – ¡bravo! - , como propagar centros comunitarios en las colonias,
tomar cartas en el asunto del conservatorio o retomar programas anteriores como
el festival de la ciudad. Me da gusto que aunque escasas, se planteen ideas
claras. Hay muchas expectativas de los creadores locales quienes esperan facilitar
su acceso a los espacios públicos. Hace
falta un programa de becas para artistas en el municipio – ya se cuenta con
ello a nivel estatal y federal -, así como la formación continua y
especializada. ¿Quieren premiar a la
mejor iluminación durante la muestra de teatro? Quizá hace falta la capacitación
formal en este y otros rubros…
Que la cultura
cueste o sea gratuita es materia de debate. Lo cierto es que los eventos deben ser
accesibles y el regalar los boletos en las taquillas de los teatros está lejos
de ser la mejor opción; es muy probable que quienes acuden por cortesías en
horario de trabajo, podrían con facilidad pagar por sus entradas. Necesitamos saber
con tiempo las actividades programadas por nuestros servidores públicos que dirigen los institutos de cultura.
Planear y poner a disposición de la ciudadanía el calendario de trabajo cultural es
pieza clave.


