Me hubiera gustado
trabajar más tiempo con el profe Pepe. Tengo la impresión de que disfrutaba el
arte por cuanto conocía de el. Desde muy joven se mudó a Chihuahua para
continuar sus estudios, pero tuvo la decisión de dedicar su tiempo libre a
tomar clases de danza con el maestro Sergio Franco. Fue este quien lo encaminó
a hurgar en libros los períodos históricos del arte y plasmar sus investigaciones
en bocetos que más tarde se convertirían en vestuarios para todo tipo de
espectáculos, algunos de los cuales
llego a confeccionar e
Era un erudito. Sabía los
pormenores de cada época histórica de los montajes en que participaba: colores,
texturas, formas, estilos... por eso rasgo un vestido de arriba abajo, luego de
que una actriz lo mandara arreglar para usarlo con un escote – a su ver - más
favorecedor. Cosa interesante que el único reconocimiento que obtuvo esa obra
fuese en vestuario, con un premio nacional.
Pero José Pérez no solo
sabía de telas, colores y encajes, sus conocimientos no se limitaron a la
danza, el teatro o las artes plásticas, aunque también obtuvo un premio
nacional en dramaturgia. De forma constante leía y viajaba presenciando
espectáculos de cada disciplina artística. Tal vez de ahí nació su amor por las
artes, o quizá fue su espíritu investigador el que lo instó a aprender para
luego derramar el conocimiento sobre las aulas a manos llenas. Creo que no volví
a mirar un edificio igual después de su encargo, al finalizar una clase de
historia del arte, de observar la arquitectura con más detalle. Y viendo la
Quinta Gameros, me cuesta imaginar las condiciones adversas en que se
encontrara antes de que Pérez solicitara delimitar el recinto para actividades
culturales.
Influencia de muchos, un
sinfín de creadores se abrieron horizontes por instancia del maestro. Con su
partida deja el hueco profundo de una vida llena de memorias. Tengo su recuerdo vívido cantando y
componiendo letras de canciones para teatro en un dos por tres ante el asombro
de los presentes. Solo hacía algunas preguntas concretas para determinar el
tiempo, características e incluso el tono y tempo de su composición. Me parece que nunca he visto a nadie crear
una canción en tan solo un par de minutos y lanzarla al aire, con rima
incluida. Mi nombre es cacofónico: Pepe Pérez, pero así me llamo, ¿qué puedo
hacer?–solía decir-.
Descanse en paz el maestro, amigo y mentor.


